Escritos tanto en castellano como en valenciano, los textos, difundidos por ciegos y recitadores de calles, dejan entrever no sólo los gustos y preferencias del público, sino también la utilización que de estos géneros se hacía. Fueron utilizados por el poder para aprender a leer y fueron refugio de la lengua autóctona en un periodo de decadencia. Rosa Cañada recopila y estudia los pliegues de las bibliotecas valencianas a las que han llegado a través de las donaciones de bibliófIilos y coleccionistas.
En veu alta a la Biblioteca
LLoc: sala de consulta de la biblioteca.
Hora: a les 19h.




